¿Cuándo innovar?

¿Cuándo innovamos_Siempre me he confesado una entusiasta de la innovación. Me encantan esas historias sobre empresas que introducen una mejora productiva y empiezan a ganar dinero “a lo loco” (como decía la genial Celia Cruz), o científicos/laboratorios que, de un modo que se me antoja cuasi alquimia, descubren materiales increíbles (me encantan las historias del grafeno y el quitosano) o personas que dieron la vuelta a sus carreras profesionales porque fueron capaces de ver allí donde los demás no encontraron nada (@marcapersonal y @ZumoDeEmpleo son dos ilustrativos ejemplos).

Y no solo leo. También procuro hacer cosas innovadoras. De eso pueden dar buena cuenta tod@s mis querid@s alumn@s, a quienes ando siempre “enredando”. Pero he observado, y vivido, que ser innovador@ no está tan de moda como pudiera parecer.

Seguro que, como yo, has escuchado muchas veces “hay que fomentar la innovación”, “es necesario un nuevo modelo productivo”, “el aumento de las ventas se debió a la introducción de una mejora muy innovadora”, “para mejorar la posición en el mercado hace falta talento, creatividad, innovación”,…

Parece que una de las grandes conclusiones de esta crisis es la necesidad de mejorar nuestro sistema productivo y, en concreto, nuestras empresas. Y para ello, se han de introducir, facilitar, promover,… comportamientos innovadores en quienes las componen. La innovación supone, talento+recursos+cultura emprendedora (@angelbonet). Sin embargo, una cosa es lo que decimos y otra diferente la que terminamos haciendo, o permitiendo hacer.

En mucha ocasiones, he visto que el proceso de innovación no llega a ponerse en marcha porque las personas no dan el paso necesario, no terminan de “engancharse” a esta necesidad. No digo que no quieran, sino que una vez planteada la innovación como idea, ésta se ve inmediatamente anulada por razones de lo más variopintas. El desastre está servido cuando decides dar ese paso y tus compañer@s, tu jefe, la empresa,… te ponen todas las trabas posibles.

Si te has propuesto como meta ser innovador o innovadora en tu puesto de trabajo, aquí tienes cinco “pistas” para iniciarte. La pretensión de este post es ponerte en la senda de la innovación a partir de aquellas circunstancias personales, organizacionales y contextuales que van a facilitar el entorno propicio a este empeño.

Es importante no tomar esta decisión a la ligera y tener claro que estás acertad@. El ejercicio de comportamientos de esta naturaleza puede ser realmente frustrante ya que la innovación no es siempre bien recibida.

Te animo a comenzar tu andadura innovadora si se dan las circuntancias ideales para ello. Aunque parezca increíble exiten “caldos de cultivo” para el desarrollo de actuaciones de dicha naturaleza.

¿Y qué pasa si no se dan esas circunstancias? Si lo único que tienes a favor de tu innovación son tus ganas de hacer cosas nuevas, lo vas a tener difícil. Pero no imposible. En ese caso, ya sabes que, por lo menos, la que suscribe está a tu lado. No desistas, no te rindas a la frustración, dale a tus retos un horizonte más amplio, busca nuevas alianzas, nuevos compañer@s de viaje. Y, sobre todo, ten el convencimiento que estás en la buena senda,… sin lugar a dudas, en la más divertida.

Te describo este entorno “innoguay” a partir de cinco elementos:

#EL ENTORNO:
La innovación se entiende mejor en los casos de empresas que manejan entornos adversos. Estamos hablando de organizaciones con drásticas reducciones de demanda y/o una fuerte competencia y/o amenazadas de forma evidente por cambios tecnológicos. Estos contextos hacen que las empresas sean más proclives a la innovación que empresas en situaciones de privilegio, liderazgo y estabilidad. En estos últimos casos (si es que todavía existen), la innovación puede ser entendida como una amenaza al status quo. Vas a tener que desplegar todo tu encanto para convencer a tus colaboradores de que tus empeños innovadores vienen a afianzar aun mas esta situación.

#LA ORGANIZACIÓN:
Las culturas de las empresas van a tener mucho que decir en cuanto a innovación. Cuidado con ser innovador en empresas burocráticas o de corte familiar. En ambos casos la innovación suele ser mal recibida. Lo contrario ocurre en las empresas de mercado o en las propiamente innovadoras. Si trabajas en una empresa con alguna de estas culturas, no tendrás cortapisas en tu propósito. En el caso de las burocráticas no todo está perdido, es cuestión de paciencia y de cumplimentar los formularios dispuestos para tales iniciativas. Las de corte familiar, necesitaran la aceptación y el apoyo de quienes ejercer su autoridad moral: los fundadores, los clanes mayoritarios, los líderes informales,…

#EL EQUIPO:
¿Qué metas os habéis planteado? ¿Es dependiente el resultado general del desempeño individual? ¿Se premia la innovación? ¿Es facil la comunicación, coordinación y colaboración con otros agentes interno y/o externos? Los departamentos, las áreas, las divisiones, o como se subdivida el trabajo en tu organización, van a condicionar mucho el empuje innovador. Groso modo, piensa que la innovación depende de la capacidad de identificar oportunidades y/o de crearlas. Ambas cualidades van a depender de los procesos de trabajos instalados en el equipo en el que te encuentras. En este momento, ser innovador@ pasa por ser social. Imposible ser innovador@ en solitario. Necesitamos equipos permeables.

#EL LÍDER:
Gran parte de la decisión está tomada si tu superior o el organizador del equipo es una persona innovadora. Su compromiso personal hará que seas innovador o innovadora aunque no quieras. También te resultará fácil si, simple y llanamente, tu jef@ no pone pegas a la innovación. Aunque en esta última circunstancia pueden pasarte episodios muy desagradables. Por ejemplo, que se apunte el tanto tu superior sin mencionarte, que terminen cuestionando tu trabajo por los errores que supone tu mayor exposición al riesgo, que sufras aislamiento social,…

De manera detallada, la innovación va a depender de un correcto liderazgo por parte de quienes estén al cargo de los equipos de trabajo. Ese liderazgo tiene un doble matiz. Por un lado, las actuaciones del líder van a influir sobre las del equipo siempre y cuando conecte con sus emociones positivas. Y, por otro lado, el líder debe permitir la alineación de las metas organizacionales con el acceso a los objetivos individuales de cada persona a su cargo.

La figura del líder correcto debe ser promovida por parte de las empresas mediante su formación y adecuada promoción.

#YTUMISMO:
Hay que ser coherente y saber cuáles son las razones que motivan la puesta en marcha de comportamientos innovadores. No es óbice al desarrollo de comportamientos innovadores la búsqueda de mayores sueldos o el hecho de participar en un concurso, por ejemplo. Sin embargo, este tipo de motivaciones externas terminan y, por ende, los propios comportamientos. Es decir, el logro de prebendas de tal naturaleza no consigue perpetuar la innovación. Es como una cerilla que prende pero termina apagándose porque la metemos en una campana y queda sin oxígeno.

La innovación hemos de procurarla (si es algo que pretendemos a largo plazo) como respuesta a: 1) el deseo de la mejora constante o 2) la búsqueda de retos fuera de nuestro entorno de comfort o 3) el fomento del autodesarrollo o 4) la asimilación de los objetivos organizacionales como propios o 5) desarrollo del talento personal, o cualquier otra que haya en tu interior, que te produzca una satisfacción interior, un crecimiento inherente, una motivación incuestionable, en definitiva estados “IN” (con el significado inglés).

Como en cualquier regla, habrá excepciones. Te invito a compartir aquellas situaciones contradictorias, incongruentes o no incluidas en esta presentación. Esto nos permitirá hacer la ruta de la innovación entre todos. Que es como se innova…

Carta de una madre a la maestra de su hija

file000321122773“Ellas son nuestro futuro y queremos que sea mejor que nuestro presente” (@SabinaGata)

Esta es de esas cosas que una hace en la vida con el “corazón en la mano”. Puede que dentro de unos años me sonroje con mi atrevimiento. Ahora es lo que necesito, dejar correr mis sentimientos y compartirlos con tod@s. Estoy ante un dilema y quiero resolverlo con tu implicación.

Tod@s sois tod@s. Incluye amigas, amigos, familia, colegas … redes sociales y virtuales. Y en especial, a tí que ahora me estás leyendo.

Por favor, te pido que no compartas esta carta. Es solo tuya. Al estilo epistolar. Consérvala. Pero sí te ruego que transmitas su “ilusión” a todos los jóvenes que tengas en tu vida. Solo pido tu grandeza para dejarle a nuestras futuras generaciones la posibilidad de SOÑAR.

Querida seño:
Me encanta saber que comparto mi responsabilidad de educar contigo. La tarea de ser madre es tan grande que contar con la ayuda de otros adultos la hace más liviana. Hoy quiero hacerte partícipe de la inquietud que has generado en mi hija, tu alumna.

Desde que mi pequeña nació, hace seis añitos, he querido educarla en la libertad de “ser fiel a sí misma”. Entiendo que esto significa ser responsable, tomar decisiones y enfrentar sus consecuencias. Sin clichés, sin barreras, sin prejuicios,…

Para ello, hemos querido “hacerla fuerte” (eso que ahora se llama “empoderamiento”) dándole todo tipo de experiencias. Viajar, jugar, leer, conocer personas de otras culturas, hacer bricolage y manualidades, cocinar, atornillar, desatornillar,..

Cuando le preguntas qué va a ser de mayor, no lo sabe. Mamá y papá le han explicado que hay muchas profesiones, que todas necesitan preparación y que, en el futuro las personas trabajarán en cosas que ahora no somos capaces de imaginar. Que ella será lo que sueñe, aquello que sea capaz de imaginar.

Mi sorpresa ha sido cuando hemos estudiado el tema de los TRABAJOS para su asignatura de CONO. ¿Te has fijado, seño, que las niñas solo pueden ser profesoras y peluqueras? Las demás alternativas eran: agricultor, ganadero, pescador, zapatero, ceramista (con la foto de un señor – para que no haya dudas), operario, bombero y médico.

Porfa, profe, no le cierres el horizonte a mi hija, ni a sus compañeras. Ayúdame a que se sienta libre. Deja que sueñe su futuro.

Esta presentación de los trabajos es muy negativa y termina por convencer a las chicas. Les dejamos claro qué es lo que TIENEN que hacer desde muy pequeñitas. No tengo nada en contra de las profesiones de profesora o peluquera. Pero hay tantas,…

Quiero darte las gracias por tu comprensión. Como mujer, como madre de una niña, como docente. Estoy segura que entiendes mi inquietud.

Os desgloso el dilema:

¿Por qué no hablarle de las nuevas profesiones? Las tendencias globales nos hacen pensar que en el futuro habrá ingenieras de órganos, gestoras de avatar docente, biohackers, nanomédicas, agricultoras verticales, desarrolladoras de domótica,… ¿De verdad piensas todavía que hay un catálogo de profesiones?

¿Por qué las profesiones se plantean con géneros? ¿De verdad hay cuestiones genéticas a la hora de hacer un moño o pintar un coche? ¿Y quién ha dicho peinar es cosa de chicas y pintar de chicos?

¿Por qué no dejarle que explique qué le gustaría? Escuchemos a las niñas. Veo muchas veces como las personas toman decisiones influidas por aquellos sueños que no vieron cumplidos sus progenitores. ¿De verdad queremos que eso mismo le pase a nuestras hijas?

Estoy tan impactada que casi no me lo creo. ¿De verdad estoy viviendo esta situación? Habrá quien opine que estoy exagerando… Les explico:

Llevo diez años trabajando como profesora de Formación y Orientación Laboral con todo tipo de alumnado, desde los dieciséis años en adelante. Y he observado que esta forma de enseñar termina calando en las personas. Los estudiantes y las estudiantes deciden su carrera académica y profesional a partir de criterios discriminatorios y limitados a una batería de salidas profesionales ya establecida. Algo así como “ir a comprar lo de siempre, al supermercado de siempre”.

Sin embargo, los docentes preparamos a los jóvenes para enfrentar un mercado laboral muy exigente y cambiante. Por ello, estamos obligados a hacerles “desaprender” todos estos clichés, barreras y prejuicios. Aunque en muchos casos, llegamos demasiado tarde. El mensaje ha calado hondo y la profecía termina por cumplirse.

Nisiquiera voy a pasar el filtro de si lo que escribo es políticamente correcto o no. Quiero que entiendas que te doy mi “sueño”, con la ilusión de que lo compartas con las niñas y chicas que tienes a tu alrededor. Que ellas sean lo que ellas decidan y sean capaces de construir.