#innovaconmigo: ¿qué espero del 2015?

INNOVACONMIGOI

“La única forma de tener buenas ideas es tener muchas ideas”

Linus Pauling (1901-1994)

Siempre ando a vueltas con la #innovación, los avances tecnológicos y otras curiosidades creativas. Busco información interesante, guardo artículos, infografías, videos, presentaciones y otros “tesoros”, encontrados gracias a mis redes sociales. Después utilizo este ¿conocimiento? en chascarrillos, anécdotas e historietas que ambientan mis clases.

Materiales que se autoregeneran, ropa que no se moja, ordenadores de física cuántica, baterías de litio-sulfuro para coches eléctricos, tiritas que administran medicamentos, chips que monitorizan ventanas, relojes inteligentes, cultivos en invernaderos basados en iluminación LED,…

Una de mis innovaciones preferidas son los smartphones. Nadie parece acordarse de cuando los móviles eran meros canales de comunicación, sin más. Hace pocos días comentaba con mis hijas la enorme utilidad de los teléfonos actuales. Confieso que me encantan. Les explicaba que hace no tantos años, nos hubiera hecho falta una maleta, y no precisamente de las de cabina, para poder acarrear todos los chismes que ahora vienen integrados en nuestros móviles. Pensadlo, teléfono, cámara de foto, cámara de video, grabadora, reproductor de CD, linterna, ordenador, manuales, escáner,…

Ahora que hemos comenzado el año, veo que muchas personas se plantean buenos propósitos que llevar a cabo durante el mismo. Hay muchos sistemas para lograr que no se queden en una mera intención. Os recomiendo la propuesta del Sr. Sharman en “El monje que vendió su Ferrari”. Pero no es el objeto de este post. Sigo con lo que venía escribiendo. El 99,9% de los buenos propósitos que vengo escuchando o leyendo, tiene una perspectiva personal, ponerse en forma, superar un mal hábito, mejorar el nivel en otro idioma,…

¿Cómo combinar mi inquietud por esta maravillosa capacidad innovadora del ser humano y un comienzo de año lleno de buenas intenciones? ¡Pues allá va! Mi idea es alcanzar una meta de innovación de forma colectiva.

Para lanzar este reto me hice tres preguntas:

¿Es posible innovar sin conocimiento? Pues sinceramente creo que no. La innovación supone el resultado exitoso y rentable de un proceso de mejora para el que es necesario aplicar un conocimiento previo. Este peculiar podría hacer que fuera imposible innovar desde el desconocimiento. Aunque se me ocurrió la forma de evitar este obstáculo: propongamos necesidades, inquietudes y/o sugerencias a quienes sí tienen la capacidad, las competencias y el conocimiento. Recuerdo que cuando era pequeña soñaba con ver mi serie preferida (confieso que era “Candy, Candy”) a la hora que me apeteciera y cuantas veces fuera necesario. Era una auténtico castigo tener que esperar al domingo a las 16.30. Este deseo infantil, manifestado como una quimera, ahora es una realidad cotidiana.

¿Es posible facilitar la innovación? ¿Es cierto que las “ideas mueven el mundo” como afirman nuestros amigos de @ElSerCreativo? Estoy convendida de que la respuesta es afirmativa. Me terminé de convencer en el congreso #MentesBrillantes2014. Si cualquiera de nosotros tiene ideas sugerentes, imaginad el potencial que no tendrían los colectivos a la hora de plantearlos. Para animarnos y que perdamos el pudor que pueda ocasionarnos el manifestar estas locuras en voz alta, he estado pensando propuestas que os pongan en situación. Algunas de ellas, seguro que están ya en fase de diseño y otras serán un auténtico desatino. ¡Preparaos para todo! Telas que se autodiseñan, monitores en los que tener la posibilidad de ver el pensamiento, oler fotos, imprimir sobre tela, cocinar en frío, aprender sin leer, leer sin mirar… Pide ayuda a tu lado creativo y participa.

¿Es posible facilitar la innovación de forma colaborativa? La respuesta es del todo afirmativa. En este mundo 3.0 contamos con multitud de herramientas para hacerlo. Solo es cuestión de organizarse. Y de querer compartirlo. ¿Qué tal un hagstag para esta iniciativa? #innovaconmigo

Si quieres compartir eso que todavía no te ha resuelto la tecnología, inclúyelo. Vamos a demostrar que eso de la economía participativa es una realidad contra la que no es necesario luchar.

Os cuento mi propuesta. Quiero más de mi smartphone. En mis días de profesora está cada vez más presente mi móvil. Al principio empezamos por lo obvio, buscar información actualizada, el significado de una palabra en otro idioma, sinónimos y antónimos,… Después pasé al mundo gráfico, editar fotos, videos, hacer carteles,… Y de ahí a las redes sociales y los gestores de contenidos. Pero se me ha quedado corto. Sería súper útil poder proyectar desde mi móvil para no depender de tener o no retroproyector en el aula. Sería casi divino conseguir ampliar la wifi del instituto para compartirla con mi alumnado y solventar esto de “es que no llega internet en esta parte del instituto”. ¿Qué tal poder usarlo como un altavoz para evitar quedarme afónica cada dos por tres?

Y ahí no se quedan las propuestas. Con independencia de mi rol profesional, en mi día a día sería muy útil que además me sirviera de regla, de nivel, de medidor de corriente, de termómetro…. Y si me dejáis que sueñe un poco más, medidor de insulina, detector de gluten, calculadora de masa corporal,…

¿Te gusta la innovación? ¿Tienes inquietudes que no satisface el mercado? ¿Puedes sugerir productos o servicios con un alto potencial social y económico? Aquí está tu reto colectivo para el 2015.

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